lunes, 28 de octubre de 2013

Cómo conservar y almacenar la leche materna

Incluso si tenemos la suerte de poder estar con nuestros bebés todo el tiempo que dure nuestra lactancia, casi todas las madres lactante queremos sacarnos leche en algún momento, por distintas razones. Para estimular la producción, para tener algo de leche congelada para 'por si', pare ver cuanta leche tenemos, incluso para donarla. Si nos tenemos que incorporar al trabajo o separarnos de nuestros bebés por cualquier motivo, el sacarnos leche y guardarla se convierte en parte de nuestra rutina. En cualquier caso es importante seguir unas pautas al hacerlo.




Cuando vamos a conservar la leche debemos de seguir una medidas higiénicas que eviten la presencia de bacterias en la leche. Nunca vamos a conseguir esterilidad total, y no pasa nada, pero es importante lavarnos las manos y que el equipo que usamos para almacenaje y extracción esté limpios. Esterilizar el sacaleches sólo será necesario una vez a la semana en la mayor parte de los casos (con bebés prematuros u hospitalizados es mejor preguntarle al médico sobre las medidas higiénicas a seguir).

Es normal que la leche extraída sea de distinto color cada día; blanca, amarilla, rosada o incluso verdosa, son colores normales. Al almacenar la leche, tanto refrigerada como congelada la capa de grasa se separará del suero de la leche y se quedará arriba. Esto no quiere decir que la leche se haya cortado o que ya no sea buena para dársela a nuestro bebé.

Hay que refrigerar la leche extraída lo antes posible. La leche a temperatura ambiente debe ser consumida en las primeras 6 horas. Si tenemos planeado usarla en pocos días se puede mantener en la nevera o refrigerador. Es mejor usarla en los 3 ú 8 primeros días si está a 4°C o en las primeras 24 horas si está a 15°C (refrigerada con paquetes de hielo).

Si no sabemos cuando vamos a tener que usar la leche que nos hemos extraído es mejor congelarla inmediatamente después de extraerla. La leche aumenta de volumen al congelarla, así que no se deben de llenar los recipientes en exceso. Podemos unir en la misma bolsa de congelación leche extraída en distintos momentos, dentro del un mismo día. Pero hay que refrigerar la leche antes de añadirla a la leche que ya estaba fría o congelada, así no la calentaremos.

Para evitar tener que tirar leche materna (es oro blanco!! Tirarla da mucha pena) es conveniente congelarla en pequeñas cantidades, de 100ml o 2oz, además así se descongelará más rápido. Una vez congelada la leche materna aguantará bien entre 6 meses y 1 año. No la pongas en la puerta del congelador, sino al fondo para que no sufra cambios de temperatura. Asegúrate de que has etiquetado bien la leche con la fecha y de que la etiqueta será legible con el tiempo y la congelación, os recomiendo usar indeleble en cita washi y pegarla a la bolsa o biberón.

Si tenéis más leche congelada de la que necesitará vuestro bebé, no la tires! Ponte en contacto con un banco de leche de tu país y pregúntales por cómo convertirte en donante de leche materna. Podéis leer sobre mi experiencia con la donación de leche en aquí.

La semana que viene compartiré otros consejos para descongelar la leche antes de dársela a nuestros bebés y cómo alimentar al bebé con leche almacenada.

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